lunes, 17 de noviembre de 2014

Informe Especial

BOXEO PROFESIONAL


EL ÚLTIMO CAMPANAZO

El momento más duro de un deportista, enfrentar el retiro como profesional. Un debate eterno entre la gloria o el fracaso, el dinero o la salud física, el ego personal o el sentido común.

 Sergio “Maravilla” Martínez construyó una trayectoria exitosa casi en el anonimato. Pero a partir de su enfrentamiento con Julio César Chávez Junior, con quien compartiera una rivalidad tanto arriba como abajo del ring, se gestó la exposición mediática que lo catapultó a la popularidad, prácticamente en el invierno de su carrera. Lo cierto es que, hoy con 39 años y luego de la inesperada y dolorosa derrota a manos de Miguel Ángel Cotto, se reavivó el debate sobre saber tomar a tiempo la decisión del retiro.  

     La carrera de todo deportista de elite es efímera. Por lo general, la edad promedio  para los deportes más practicados, como fútbol, boxeo, básquet, tenis, ronda en los 35 años, dependiendo el retiro de múltiples factores, llámense lesiones, desgaste físico, decisión propia, necesidad económica, objetivos incumplidos, entre otros. Pero, dentro del mundo pugilístico en particular, demorar el adiós o, en el peor de los casos, retornar luego de un tiempo prolongado de inactividad, no sólo está acompañado por el fantasma del fracaso, sino que puede dejar secuelas irreversibles y de mayor riesgo que en otra disciplina.
     El boxeo como deporte moderno, es uno de los más antiguos, nació en Inglaterra en el siglo XVIII y se expandió rápidamente por todo el mundo. En Argentina se consolidó en 1920 con la creación de la Federación Argentina de Box (FAB). Sin embargo, por marcadas irregularidades, la Municipalidad de Buenos Aires dos años después, decidió prohibir la práctica pugilística. Fue así como surgió desde Estados Unidos, la figura del argentino Luis Ángel Firpo, apodado “El Toro Salvaje de Las Pampas”, y que gracias a su gran campaña coronada por una brillante actuación ante Jack Dempsey (14 de setiembre de 1923), fue que las autoridades levantaron la prohibición.

     A partir de allí y a través de los años fueron muchas las historias de tristes finales que trascendieron y, muy pocos, los protagonistas que supieron poner punto final a una trayectoria exitosa en el momento indicado. Vale destacar que el boxeo es una actividad inclusiva, desde siempre atrajo a chicos de zonas marginales que lo practicaron como salida al problema de las drogas, pandillas y delincuencia, por lo que en algunos casos, el alcanzar fama y dinero, llevó a que terminaran su carrera, e incluso sus días, derrotados por los excesos.



Algunos de los retiros más tristes y emblemáticos

Uno de los más recordados es el caso de Joe Louis, campeón estadounidense que cosechó una fortuna tras realizar 25 defensas exitosas de su título y, sin embargo, luego  de retirarse en febrero de 1949 decidió volver a pelear por necesidades económicas y, en setiembre de 1950 perdió por puntos en 15 rounds ante Ezzard Charles. Desgastado por los golpes, disputó su última pelea con 37 años en octubre del ´55, cuando Rocky Marciano lo noqueó en el octavo round. Lo más triste fue que su rival no quería enfrentarlo porque lo consideraba un ídolo, desde niño seguía sus peleas por la radio.   Marciano  lloró  después  del  combate  y Louis culminó sus días en la pobreza,  ayudado por amigos, alguno de los  cuales, supieron ser rivales sobre el ring.
     La historia de Muhammad Alí no es mejor. Proclamado “Rey del Boxeo” por el Consejo Mundial del Boxeo (CMB), obtuvo en tres oportunidades el título de Campeón de Peso Completo, en 1964, 1974 y 1978. En esa última oportunidad tenía 36 años, su salud estaba resentida y Ferdie Pacheco (médico personal), aseveró que evidenciaba síntomas de lesión cerebral. En el ´79, mientras filmaba una miniserie, anunció su retiro. Sin embargo un año después, por problemas económicos decidió retornar.

     Don King, se encargó de organizarle un combate por el título CMB en poder de Larry Holmes y, por supuesto, de garantizar (con dinero) que pasara la prueba médica consiguiendo la licencia, a pesar de la patología neurológica,  notoria en problemas como el    habla y pruebas   básicas como llevarse el dedo a la nariz.

     En el recuerdo quedan los gritos de Holmes al árbitro porque Alí estaba ido, no respondía los golpes y se arrinconaba en las cuerdas, así como los de Angelo Dundee, su entrenador que fue quien puso punto final al combate, luego del décimo round  diciendo:  “¡Yo mando en este rincón!”. Pero ésto no fue todo, el Rey no se convencía y necesitaba corregir su imagen. Insistió en hacer otro combate que ni los mejores promotores aceptaron organizar, por lo que él mismo, moviendo influencias, consiguió  autorización para pelear en Bahamas, contra un joven Trevor Berbick. Con un marco de gradas semivacías y ningún título en juego, el 11 de diciembre de 1981 Alí logró al  menos, aguantar los 10 asaltos de pie, aunque el resultado fue unánime a favor de su rival.      En el plano nacional hay un caso reciente, el de Carlos “Tata” Baldomir. Luego de consagrarse campeón Welter del CMB en 2006, haberlo defendido con éxito una vez ante Arturo Gatti y perderlo frente a Floyd Mayweather Jr. el mismo año (por puntos en decisión unánime), disputó su última pelea en 2012 con 42 años y un pobre desempeño. En abril del presente se promocionó su regreso y, según declaraciones hechas al diario Olé, el Tata alegó que aceptaba volver porque le pagaban bien y ese dinero le servía. La pelea se realizó, perdió por puntos ante el ruso Andrey Meryasev y anunció su retiro definitivo.
Pero no todo fue tan simple, se suscitó un alerta en relación a la organización del evento, que sólo pareció no importarle a Baldomir. Ni la Federación Argentina de Boxeo (FAB), ni el CMB autorizaron el combate. De hecho este último órgano emitió un comunicado objetando el mismo, porque Baldomir carecía de los exámenes médicos correspondientes. El ex campeón consiguió una autorización de la World Pugilism Commission que fue aceptada por la Comisión de Boxeo de Kanasín, en Yucatán, donde finalmente se concretó el enfrentamiento.
     Historias como éstas hay muchas, sobre todo de quienes más brillaron, como el portorriqueño Wilfredo Benítez que actualmente sufre Alzheimer y está en situación precaria. El mexicano Julio César Chávez, se retiró en 2001 y volvió a los rings en 2003, 2004 y dos veces en 2005, la última fue derrota y confesó su adicción a la cocaína. Mike Tyson, tal vez el más recordado, no sólo como noqueador y noqueado, sino por sus excesos: droga, alcohol, denuncias por violaciones.
Entre los boxeadores que supieron retirarse a tiempo se pueden mencionar a Rocky Marciano, en el ´56, con 49 victorias y siendo Campeón Mundial de los Pesados. Carlos Monzón en el ´77, luego de 14 defensas exitosas como Campeón Mediano de la AMB y CMB. Santos Benigno Laciar que se retiró en 1990 con 31 años, 79 peleas ganadas (30 por KO), 10 derrotas e igual número de empates.
     El caso de Maravilla aún no concluye. Según el entorno y los medios especializados la mejor decisión que puede tomar es colgar los guantes. Logró el objetivo de recuperar el cinturón que Chávez Junior le arrebatara en el escritorio (como él mismo afirmaba), salió del anonimato, le demostró, no sólo a los argentinos sino al mundo entero sus cualidades boxísticas, escribió un libro (Corazón de Rey) que es un canto al optimismo, la esperanza y la superación cuenta con su propio gimnasio del que ya surgió un campeón: el español Kiko Martínez y, recientemente, se conoció otra faceta, la de promotor. Suficientes conquistas como para cerrar sin remordimientos su capítulo de boxeador profesional.
     Sin embargo, durante su presencia en Las Vegas, en oportunidad del combate entre Marcos “El Chino” Maidana y Floyd Mayweather expresó: “Creo que puedo seguir, que todavía me queda un cartucho, pero no sé si soy yo o mi ego…” e inmediatamente aseguró que esperaría los resultados médicos para tomar la decisión definitiva.
Dichos resultados llegaron y, tras ellos hubo otros estudios más. En oportunidad de una velada promocionada por Maravilla Box Promotion en Córdoba, Sergio regresó al país y habló con los medios. Aún no tiene la decisión tomada y, si bien prioriza su estado físico, no descartó un último combate. Fiel a su estilo, afirmó que de realizarse, no sería contra un rival sencillo y no es que pretenda reconquistar el título pero resaltó:

 “Tiene que ser algo que me motive”.

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