lunes, 17 de noviembre de 2014

Entrevista

“LOS GOLPES NO SON CARAMELOS”


     El platense Santiago Acosta, que fuera campeón Argentino y Sudamericano de los supermoscas, relató sus vivencias como boxeador profesional y de qué forma afrontó el retiro hasta convertirse en técnico.

      Hijo del boxeador Máximo Acosta ya de chico, junto a sus hermanos, aprendió las artes del pugilismo. Con cabezales caseros y guantes grandes para que no se lastimaran, en un galponcito del fondo de la casa donde vivían, el padre les transmitió no sólo los secretos de esta disciplina, sino también la pasión. Santiago Acosta ganó desde el amateurismo, torneos provinciales, nacionales y recorrió, con la Selección Argentina, 11 países durante seis años, obteniendo medallas de oro, plata y bronce. Hoy, a los 34, se desempeña como entrenador en el Club Chacarita Platense con Pablo, uno de sus hermanos.
-         Hola Santiago, contame un poquito tus logros como profesional.
-         Hice una carrera larga de boxeo y gané cosas de amateur y de profesional.  De amateur gané muchos campeonatos, he participado en Panamericanos y diferentes torneos importantes y, de profesional, salí campeón Argentino y Sudamericano y peleé por el título del mundo. Fue una larga trayectoria que me hizo conocer lugares, gente. Es un deporte muy lindo.
-         ¿En 2012 fue tu última pelea?
-         Sí, peleé por el título del mundo y me retiré. Después que hice esa pelea estaba con ganas de hacer otras pero me fui alejando de a poquito, cada vez más y la vida me fue llevando a trabajar de otras cosas. Me metí como técnico y dije ya está, porque es muy sacrificado. Hay que entrenar muy fuerte y te tenés que cuidar el peso, muy sacrificado pero muy contento igual. No es que me quejo, pero digo: hasta acá llegué, me retiré.
-         ¿Cómo tomaste el retiro?
-         Al principio, yo me doy cuenta que muchos boxeadores que se retiran después vuelven. Y es que toda la vida boxeaste, te dan ganas (de volver). Pero a mí, pienso que me mata (me calma) la ansiedad de volver el estar todo el día en el gimnasio, pero hoy en día como técnico. No me dan ganas de volver, si todos los días estoy con los pibes ahí, así que mato la ansiedad con eso.



“Con la experiencia que tenemos, hacemos un poco de papá, de psicólogo, de amigo más que nada, para aconsejarlos bien a los chicos que están peleando. Tenemos muchos que andan muy bien”



-         En el equipo de entrenamiento ¿Contás con algún psicólogo deportivo?
-         No, no. Lo hablamos nosotros. Pienso que con la experiencia que tenemos (él y Pablo) hacemos ese trabajo también, un poco de todo, Un poco de papá, de psicólogo, de amigo más que nada, hacemos todo ese trabajo para aconsejarlos bien a los chicos que están peleando. Tenemos muchos que andan bien, hay dos chicos que salieron campeones argentinos en un torneo de Salta. Muy buen entrenamiento les hacemos hacer.
-         ¿Cómo tomó el retiro tu papá o tu hermano?
-         Toda mi familia es de boxeadores. Un hermano que tengo, que ahora estamos compañeros como técnicos (Pablo), él se retiró y nada más. Pero después otro (Simón), se retiraba y volvía, se retiraba y volvía, como somos de una familia de boxeadores, mi viejo, mis hermanos…
-         Claro, y ¿Qué opinás? Yo sé que en la mayoría de los que vuelven las consecuencias son, generalmente, negativas.
-         Sí, comúnmente claro, los que vuelven lo hacen porque ya pelearon en una categoría y, después te retirás y seguro que estás más pesado, peleás en otra categoría más pesada, que pegan más fuerte y seguro que va a ser negativo. Y ni hablar si dejaste dos años, no estás bien físicamente y… los golpes no son caramelos, digamos y te hacen mal a la cabeza, al cerebro.
-         ¿Y porqué pensás que retornan?
-         Pienso que retornan porque, al pelear tantos años, ésto es como un “vicio”, es medio vicioso el boxeo. Un vicio bien, digamos, te dan ganas de volver, así pasa, es por éso. Me doy cuenta con los años que es así, no te dan ganas de dejarlo. Cuando yo atiendo un chico en el rincón, me agarran ganas de pelear, una adrenalina especial pero, gracias a Dios, tengo la cabeza bien puesta, ya peleé, no me voy a seguir golpeando de gusto.


Cuando atiendo a un chico en el rincón me agarran ganas de pelear, una adrenalina especial. Pero, gracias a Dios, tengo la cabeza bien puesta, ya peleé, no me voy a seguir golpeando de gusto”


-         Hay una nueva ley que le va a dar obra social al boxeador, lo va a tratar más como si fuera un trabajador. ¿Pensás que eso puede beneficiar a que no vuelvan tan apresuradamente?
-         Y, no, yo no estoy tan al tanto pero sé que obra social hay. Pero pienso que, fundamentalmente, cuando estás boxeando tiene que haber alguien que te banque. A mí en su momento me bancó la UOCRA.
-         Es importante el apoyo.
-    Sí, apoyo para decir: me retiro y puedo seguir trabajando. A mí me bancó la UOCRA tres años, el único. No tuve suerte de que otro me banque. La UOCRA me bancó los últimos tres años y cuando le dije al Secretario General no boxeo más, me dijo: y cómo, si hay otros que siguen peleando. Pero bueno, yo ya no quiero pelear más, pero no me bancó más. Y eso es lo que me pasó y dije: ¿Qué hago ahora? Parecía que se me venía el mundo encima y, gracias a Dios, la vida me fue llevando, pidiéndole un poco a Dios, qué se yo y…
-         Sí, y aparte pudiste montar este gimnasio que te llevó a estar mejor preparado, a sostenerte más.
-         Claro, claro y es lo que hoy en día, más allá de que hago otras cosas, este lugar nos está dando frutos: de sacar boxeadores y sacarlos de que no estén en la calle más que nada. Que tengan una perspectiva de vida si no estudian, que digan bueno, yo boxeo.
-         Claro, y aparte el orgullo de que esos boxeadores anden bien.
-         Y claro, ni hablar que anden bien y yo poder decir: mirá a este boxeador, en vez de estar jodiendo, a este boxeador lo saqué yo campeón o hice lo posible para que pueda salir campeón o, por lo menos, no campeón pero que llegue a pelear y haga un modo de vida como lo hice yo.
-         Sí, y poder mostrar también tu experiencia como boxeador, pero ahora como entrenador.
-    Y claro, todo lo que he aprendido yo en los años de combate, de peleas, porque tuve mucha experiencia, he viajado a muchos países como amateur y como profesional, y aprendí muchas cosas en el camino de boxeador. Con todo eso, lo bueno y lo malo, los aconsejo, los voy guiando a los chicos para que no cometan lo que, capaz, yo cometí, así como cosas que digo que están bien  para que las hagan.
-         Bueno, muchas gracias por tu tiempo, me alegro que tengas este gimnasio, puedas sacar boxeadores buenos y, sobre todo, que hayas tomado bien el retiro.
-         Bien, gracias a vos por la nota, pude expresar todo lo que quería contar, un gusto.
     Santiago es un muy buen ejemplo para los chicos que acuden a su gimnasio, no sólo puede enseñarles todo lo que su rica trayectoria le hizo conocer sobre el boxeo, sino que además, está capacitado mentalmente para asumir que se trata de un deporte, la vida es otra cosa, es más larga y hay que saber cuidarse para transitarla en forma optimista y saludable, hay que saber decir adiós a tiempo. Después de todo, aunque desde otro lugar, sigue ligado a su pasión: el noble deporte de los puños.

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